La salud y la enfermedad son parte integral de la existencia; sin embargo la mayoría de nosotros deseamos tener a esta última lejos, cuanto más lejos, mejor, pero ahí está, a nuestro alrededor, sin que nos demos cuenta.
Según el Dr. Sanz Ortiz, Jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Marqués de Valdecilla de Santander: «Cuando la persona enferma, lo hace de forma integral, no en parcelas ni a plazos. Todos los componentes del ser humano quedan alterados y cada uno de ellos demanda sus propias necesidades. De tal forma que la enfermedad genera síntomas físicos como el dolor y la disnea; síntomas psicoemocionales como miedo, ansiedad, ira, depresión; necesidades espirituales como sentimientos de culpa, de perdón, de paz interior; y demandas sociales como consideración y no abandono.»
En Adama trabajamos los síntomas psicoemocionales de las personas en exclusión social con el objetivo de que alcancen un estado de salud integral.
Este mes en el que se celebró el día mundial del enfermo, invitados por una voluntaria de la Asociación Ciudadana Anti-Sida de Cataluña (ACASC), fuimos a hablar en primera persona con una usuaria del proyecto Mano Tendida, Yolanda, quien vive una realidad muy semejante a muchos usuarios de Adama. Ella está ingresada en el centro del Hospital del Mar de Barcelona en el cual a través de este proyecto se les brinda apoyo emocional a personas con enfermedades infecciosas, a fin de que se sientan acompañadas y escuchadas; restando espacio a la soledad al llenarlo de buena compañía y humanidad.
Yolanda, lleva ingresada en el centro dos meses y nos cuenta: “Por la noche me gusta mirar la luna y cuando despierto a medianoche, porque me despierto bastante, la veo moverse a lo largo de mi ventana”. Lo primero que llama la atención de ella es su energía, su vitalidad, su fortaleza para superar problemas, que en su vida, han sido muchos: “Ahora, como dicen mis amigos, toca que me cuiden a mí, que llevo toda la vida cuidando de los demás”. Así que este “parón” en su vida, se lo toma con filosofía y con mucho optimismo: “Tengo ganas de salir y claro, me gustaría hacer cosas, echar una mano, a mi me gusta mucho eso de estar con la gente que lo necesita, y si puedo ayudar con mi experiencia…aquí estoy”. Ella, que ha estado entrando y saliendo del mundo “marginal”, reconoce que “hay cosas que tiene que cambiar”. Este tiempo en el hospital le ha permitido reflexionar, al igual que cuando estuvo en prisión: “A mí me sirvió, aprendí a hacer un montón de cosas útiles, era como un colegio. Y puedes pensar, no estás metida en la locura de la calle, donde estás obligada a tirar pa´lante todos los días, con muchas historias difíciles, sin poder pararte a reflexionar sobre tu vida.”. Con ella quizás se haga realidad la frase de Séneca en la que afirma: “Parte de la curación está en la voluntad de sanar”.
Pero lamentablemente, no todas las personas en su situación y con sus vivencias tienen ese espíritu de superación o la posibilidad de continuar con su vida fuera de estas paredes, por eso en Adama queremos resaltar la importancia de empoderar a las personas que como Yolanda se encuentran en exclusión social, para que su proceso de reinserción en la sociedad sea efectivo y disminuyan las posibilidades de reincidencia.
Marcad la fecha en el calendario:...
La Asociación Española de Fundraising ha publicado este mes...