La experiencia de José Alberto, terapeuta de personas de la tercera edad

José Alberto Molinero se presenta como una persona muy amable y muy tranquila. Sin embargo, en cuanto empezamos a hablar de su grupo de usuarios en la Fundación Roure, con el cual lleva ya un año y medio trabajando, le sale la pasión por su voluntariado, por su grupo y por la meditación. Este mes, José Alberto nos explica su experiencia con el colectivo de la tercera edad.
¿Cómo haces la técnica con tus usuarios?
Primero jugamos un poco a la pelota para que se muevan y mantener la parte de psicomotricidad que hacían antes. Luego, pongo una música relajante. La meditación tiene dos partes: la primera parte es de relajación, de sentir el cuerpo y el espacio que ocupa el cuerpo. Con esto entran en un estado de relajación y a partir de ahí se puede trabajar el inconsciente. En la segunda parte, nos centramos en los chakras, del primero al cuarto, y lo que hacemos es poner un poco de orden en las emociones, con la paz y el perdón como emociones básicas a sentir. Y al llegar al cuarto chakra damos también amor y otras emociones positivas, depende de cómo vaya el día. Para terminar sentimos como crece la salud, que están rodeados de salud, porque como son gente mayor tienen muchos problemas. Así se nota una energia que cura, que aumenta la salud.
¿Qué quieres decir con “poner en orden las emociones”?
Pues que igual llevan muchos años de enfado o de inquietud. Ellos están sentados todo el día sin hacer nada, así que a mí me parece que no se les puede poner actividad directamente, sino que primero hay que disolver el enfado y todo lo que se lleva acumulado, y cuando ya han pasado varios meses de este trabajo, se podrán añadir otras cosas. He probado a poner otras emociones más activas, pero a veces es un problema porque les pone nerviosos o les sale un poco de agresividad. Primero tranquilidad, y cuando esté todo más encauzado entonces se podrán hacer otras cosas.
¿Con esos cuatro chakras que comentabas se trabaja el que ellos se encuentren mejor en el grupo?
Sería una consecuencia de que el chakra se esté abriendo. Hay mejores relaciones entre ellos, aunque no sean excepcionales y sea lento. Sobre todo lo veo en los casos más extremos, de personas que no hablaban nada y ahora han empezado a interesarse por otros, decir cosas, no tengo que preguntarles, ellos ya me hablan. En los que están bien, el cambio no es tan llamativo. Por ejemplo, hay una persona que tiene demencia, yo le hablaba y no me hacía caso, pero ahora le hablo y reacciona. Cuando jugamos a la pelota, la coge, cosa que antes no hacía.
En este sentido, ahora para jugar a la pelota tengo pelotas nuevas, más blandas que no botan. Al principio se quejaban porque no botaban y yo les expliqué que tenían que tirarla más fuerte y más alta. Al principio les costaba pero ahora ya tienen iniciativa y ganas de hacerlo bien, y ven que con esa pelota también pueden jugar. No están tan sujetos a sus costumbres, pueden experimentar algo nuevo.
¿Qué carencias tienen los usuarios?
Hay gente que está bastante bien y gente que está bastante mal. Cuando noto que responden muy bien es cuando les digo que sientan como aumenta su salud dentro. Entonces sí que les noto muy claro que están mejorando su salud. Es como si se pusieran de acuerdo todos a la vez para mejorarla. En general, lo que intento hacer no es resolver problemas concretos, sino ir a la causa que los origina. En eso consiste el trabajo con los chakras. Como cada chakra está relacionado con cada uno de los temas de la vida, si la energía fluye bien por ahí, esos problemas se solucionarán.
¿Qué beneficios tiene esta terapia?
Por ejemplo, si una persona tiene dificultades intelectuales, se le va agudizando la inteligencia poco a poco. Cada vez tiene más iniciativa propia, un lenguaje más variado… En general se consigue un bienestar, una relajación, y si tienen preocupaciones, desaparecen. Durante un tiempo, desde que hacemos el ejercicio, hasta que les dure, pueden vivir más en si, no estar dándoles vueltas a las cosas. Hay otras personas que se abren. Nunca dicen nada y, con la práctica, llega un momento que empiezan a expresar cosas.
¿Has notado un cambio en ellos?
Sí. Por ejemplo hay un señor que no quería hacer meditación y siempre quería discutir. Yo no le he forzado, pero ahora ya tiene ganas de hacer. No dice nada pero va haciendo y tiene menos ganas de discutir, se le ha calmado el ánimo. Toda esa agresividad se le ha ido disolviendo poco a poco.
¿Consideras que ha habido algún “caso de éxito”?
Ha habido éxito porque ahora todos tienen ganas de hacer la meditación, cosa que antes no pasaba. Hay un señor, que es un poco infantil, que tiene muchas ganas de meditar. A mí me parece que le va bien y que cada vez es menos infantil. Había un señor que ya falleció pero que participaba en la meditación cuando yo empecé. Tenía parkinson y antes de la meditación siempre estaba temblando y después de la meditación se quedaba quieto como una estatua. Hemos conseguido unas meditaciones bastante potentes, hay muy buena energía, por eso a la gente a la que le cuesta más entrar en este estado, se les contagia y pueden entrar.
¿Qué es lo que más valoran los usuarios de la terapia?
Que esté allí y que esté por ellos… Y que gracias a mí puedan salir de sus preocupaciones y por lo menos tener unos instantes de bienestar. Luego durante la semana se va perdiendo, pero la semana siguiente lo retomamos. Ellos aprenden que yo voy allí y estoy por ellos.
¿Qué es lo que más valoras tú?
Yo valoro que ellos lo aprecien y que estén agradecidos, porque ellos me dicen que tienen ganas de que vuelva. Creo que el grupo ha mejorado y que ahora está más cohesionado que antes. Ahora sí que se le puede llamar grupo. Estoy contento.
¿Qué planes de futuro tienes para el grupo?
Cada vez tienen más facilidad para meditar, porque es cuestión de práctica, y así tendremos más tiempo para hacer el quinto chakra y otras cosas. En cuanto pueda, mi objetivo es hacer el quinto chakra, para que ellos tengan más facilidad en la comunicación.
¿Qué significa Adama para ti?
Adama me ha dado la oportunidad de aplicar lo que yo sé, de transmitir lo que yo sé a otras personas. Facilitan mucho la organización y yo puedo estar centrado en la terapia. Adama me ha dado una experiencia sobre cómo trabajar la meditación con otras personas y darles los mismos beneficios que tengo yo.
Paloma Domínguez
Equipo de Comunicación Adama
Redactora


