“Intentar despertar al que está dormido”. Óscar Cassà nos da su visión de las formaciones
Desde hace unos meses, Adama ha puesto en marcha las formaciones para voluntarios “Visión Compartida”. Este mes vemos una nueva cara de las formaciones a través del testimonio de Óscar Cassà, terapeuta de largo recorrido en Adama (desde el 2011), y uno de los formadores participantes en este programa.
- ¿Por qué te parece importante la realización de las formaciones?
En primer lugar porque primero hay que saber qué piensan ellos (los terapeutas), qué quieren hacer, hacia dónde van. Un voluntario de Adama tiene que saber para qué es voluntario y tiene que saber también cómo entrar en los centros, cómo tratar a la gente. Y sobre todo, más allá de la técnica que hacen, tiene que saber cómo dominar la palabra, entender a los usuarios, escucharlos, entender los gestos que hacen... Y yo creo que en una formación todo eso lo podemos dar, desde mi visión y desde mi experiencia en los centros.
- ¿Por qué se está impulsando ahora que realicemos estas formaciones?
Yo creo que Adama tenía que dar un cambio. No necesitamos voluntarios que vengan a salvar el mundo, sino voluntarios que vengan a aprender, a crecer y eso es una de las cosas que había que cambiar de adama. Y esta es la visión nueva, la de “yo voy a aprender”, de igual a igual, dejando de lado el personaje del terapeuta y del usuario, ya que es una persona igual que tu. Y es ahí donde podemos llegar más al usuario en los centros, sabiendo la problemática que tienen todos.
- ¿Se podría decir que esa visión de aprender uno del otro es el beneficio más importante que sacarán los terapeutas?
Por supuesto. Hay que tener en cuenta que allí no hay terapeutas, hay personas. De alguna manera cada uno tiene que ir con sus propias experiencias, e intentar despertar al que está dormido. Y ese tiene que ser el terapeuta. Hay que evitar por todos los medios que el terapeuta sólo vaya a hacer su terapia, sino más bien hay que poder llegar a las personas. Sabiendo la problemática que tienen sobre todo llegar, que es lo que hace falta en los centros. Allí normalmente son números, les dan lo justo, lo posible con los pocos medios que tienen, y ahí es donde entramos nosotros, para darles otra visión a los usuarios. Queremos ser diferentes.
- ¿Cómo se estructuran las formaciones?
Yo no le doy ninguna importancia a la técnica que hacen, doy por sentado que la dominan, que la saben hacer, porque antes de que lleguen a las formaciones ya han pasado un filtro. Y lo que intento es contarles mis experiencias en los centros, y sobre todo como autogestionarse ellos mismos en un centro, porque a veces viven experiencias, historias duras y no deben cometer el error de la falsa empatía. No deben ponerse en la enfermedad, en el dolor, sino en las cosas buenas del usuario.
- ¿Cómo ha sido la experiencia para ti como formador de realizar estas formaciones?
Ha sido positiva pero faltan voluntarios que quieran asistir.
Equipo de Redacción Adama
Paloma Domínguez
Redactora



