Paco Sánchez, usuario del programa SEMBE: “No me dan miedo los retos. Los intento superar”
Este hombre valiente y como él dice “descarado a veces y sin miedo a probar cosas nuevas”, llevaba 28 años trabajando en una empresa “familiar”, como él la llama. Una empresa en la que su tío y su padre habían trabajado desde los inicios. Pero de repente en abril de 2014, de una día para otro, les daban la fatídica noticia: la fábrica estaba a punto de cerrar sus puertas, y los 112 empleados que formaban la plantilla se quedaban sin trabajo. “No veíamos el por qué”, comenta Paco. “Ahora hará un año que nos hablaron del cierre y todavía no entiendo el motivo. Estoy ya fuera, pero me cuesta creerlo”. Les avisaron en abril, y a partir de julio empezaron a salir, en varios turnos, hasta que en diciembre ya no quedaba nadie en la fábrica. Tal y como nos explica Paco, en la actualidad algunos están ya recolocados, pero otros están todavía pasándolo muy mal.
Muchos de estos empleados, y entre ellos Paco, le dieron “caña al asunto”, tal y como él nos cuenta, moviéndose en las redes sociales, explicando cómo les estaban echando de sus puestos, y luchando por conseguir las indemnizaciones y la dignidad que se merecían como trabajadores. Finalmente lo consiguieron, pero tuvieron que dejar atrás sus años de trabajo en Schott, empresa dedicada al vidrio.
Paco era jefe de equipo. Empezó desde cero hace 28 años, y poco a poco fue ascendiendo y se fue formando y haciendo carrera hasta alcanzar el puesto de jefe de equipo. “Nunca me ha gustado que me llamaran jefe. Siempre he intentado ayudar el máximo a los compañeros, y hoy en día en mi nuevo puesto de trabajo sigo intentando ayudar al máximo al equipo que coordino.”
“Algunos están ya recolocados, pero otros están todavía pasándolo muy mal”
Paco se ha recolocado en el mundo laboral, pero todavía muchos de sus compañeros, a día de hoy, están pasando por una difícil situación. A Paco le costó centrarse de nuevo, entender lo que necesitaba y aceptar la ayuda que le ofrecían, porque tal y como nos comenta, el cambio inicial es muy difícil para cualquier persona, sobre todo con una determinada edad: “de repente, con 50 años, mujer y dos hijos te quedas sin trabajo. Y es duro, porque tienes tu rutina y tu vida estructurada ya desde hace muchos años, y de repente todo se cae, tu vida cambia”.
Aunque se define como una persona “a la que no le dan miedo los retos y que los intenta superar”, admite que es difícil encontrarse sin trabajo después de tantos años en un mismo sitio, sin más experiencia que esa. Por eso admite también que es difícil enfrentarse a ello sin el apoyo de alguien más.
Su paso por el programa SEMBE
Antes de conocer a Adama y al programa SEMBE, (programa de soporte emocional y motivacional en la búsqueda de empleo), Paco hizo uso de su valentía y empezó a buscar trabajo ya en Agosto, mientras aún estaba en Schott. Se apuntó a una oferta para enviar el CV, y le llamaron. Después de la entrevista, estaba todo preparado para que empezara en su nuevo puesto en octubre, pero días antes le avisaron de que la persona a la que iba a substituir finalmente no se iba. “Se me vino el mundo encima. Con mi mujer, mis dos hijos, la hipoteca… Te sientes un poco inútil”. En ese momento pasó de la ilusión a la desilusión, pero una mano le tendió ayuda… “Fue entonces cuando conocí a Adama y el programa SEMBE, y a Mari Cruz (directora de la ONG) y todo el quipo con quién conecté al instante”.
El programa SEMBE se ha llevado a cabo con los empleados de Schott que voluntariamente quisieran asistir, a raíz del acuerdo que la empresa firmó con Adama y otras dos entidades más para dar soporte y oportunidades de reinserción laboral a los perjudicados. En el caso de Adama, para dar apoyo emocional.
“Fui a la primera y a la segunda sesión que hizo grupal Mari Cruz, y luego a la entrevista personal, y a partir de ahí empecé con las tutorías personales, que coincidió que me tocaban también con Mari Cruz, quien se convirtió en mi tutora”. Al principio Paco les decía que no necesitaba la ayuda que le estaban dando. Que la valoraba y apreciaba, pero que no la necesitaba: “Al principio te cuesta darte cuenta de que lo que necesitas es un cambio de actitud, centrarte en lo que realmente quieres y puedes hacer”.
“Se me vino el mundo encima […] Te sientes un poco inútil”
“Adama, y personalmente Mari Cruz, a través de todas nuestras charlas en las tutorías, me ha ayudado mucho, ya des de la segunda sesión. Me ha ayudado a entender qué es lo que quería en la vida, donde quería llegar y las herramientas para cambiar la actitud y afrontar las cosas de forma distinta. Me ha ayudado a ordenar mis ideas y centrarme más en las entrevistas de trabajo y en el tipo de ofertas que buscar”.
Al preguntar por alguna de estas herramientas concretas que Adama le ha proporcionado, Paco no explica un ejercicio que, aunque pueda parecer una tarea fácil, en realidad no lo es: “Algo tan simple como mirarte al espejo con 15 o 20 frases para leer en voz alta, y repetirlas tres veces pero siendo capaz de hacerlo mirándote a los ojos. Y allá al fondo del espejo donde nadie mira te ves, y algo aflora. Cuesta mucho mantenerte la mirada, pero al final si lo haces, descubres que hay más en ti de lo que a simple vista puedes ver”.
Nuevo trabajo, nuevas sensaciones
Ahora Paco se levanta cada mañana a las 6, pero con una sonrisa en la cara, para ir a trabajar a Canovelles, a la nueva empresa que se dedica a hacer principios activos para medicamentos en la que empezó hace un mes. Y después de comer, directamente a Granollers para acabar un curso de formación de otra empresa en la que fue seleccionado. Hasta junio realizará esta formación multidisciplinar, y luego seguirá en la fábrica de Canovelles en el turno de tardes, en su puesto de supervisor, en el que se siente muy a gusto.
“Adama me ha ayudado a entender qué es lo que quería en la vida, donde quería llegar y las herramientas para cambiar la actitud”
Cuando le preguntamos a Paco qué consejo le daría a alguien que esté pasando por la misma situación en la que hace unos meses se encontraba él, nos comenta que “hay que abrirse un poco más ante la gente que te quiere ayudar. Ser tú y dejar que los demás te escuchen, explicar tus sentimientos, y al mismo tiempo dejarte asesorar por los demás, descubrir tus puntos débiles y aprender de ello”.
De SEMBE ha sacado también una visión más positiva de las cosas. Paco siempre ha sido una persona con ganas de aprender y de lanzarse a nuevos retos, pero ahora todavía con una actitud más positiva y segura de sí mismo.
Al final del camino siempre hay esperanza.
Equipo de comunicación Adama
Rosa Maria Sánchez
Redactora



